Identidad Rota

JRRuizya

¡Hola!“El camino de la verdad no es literal, sino 

la experiencia interior que surge 

de una conciencia moral recta.

 

Bien, vamos directo al tema. 

Hay un tipo de sufrimiento silencioso 

que casi nadie admite, pero muchos 

experimentamos: el miedo a mostrarse

 y, al mismo tiempo, la angustia de 

sentirse atrapado en una identidad

 que no se desea.

 

Es un conflicto interno que se vuelve una prisión doble. 

Por un lado, está la ignorancia o, quizá la confusión 

de creer que ocultarse es protección.

 

Por otro, está el dolor profundo de vivir 

como alguien que no refleja lo que se lleva dentro.

 

Evitar que otros sepan quién eres 

puede parecer una defensa lógica. 

Si nadie te conoce, nadie puede herirte.

 

Pero esa coraza, con el tiempo, se convierte 

en un muro que te separa no solo del mundo, 

sino también de ti mismo.

 

Se vive en sombras, temiendo la mirada ajena, 

construyendo versiones editadas de uno mismo 

para encajar o para no ser juzgado.

 

La ignorancia aquí no es falta de 

inteligencia; es desconocimiento 

emocional de que ocultarse cuesta 

más que mostrarse.

 

Y luego está el otro extremo: el dolor 

de ser quien no quieres ser. Una vida 

basada en expectativas ajenas, en 

traumas no resueltos o en hábitos 

forjados para sobrevivir y no para vivir.

 

Esa sensación desgarradora de mirarse 

al espejo y pensar: “Este no soy yo… 

pero no sé cómo dejar de serlo”.

 

Es un duelo interno. Un duelo por la persona 

que fuiste, por la que deberías ser y 

por la que nunca te permitiste ser.

 

Ambas realidades se alimentan mutuamente.

 

Cuanto más te ocultas, más te alejas de 

tu esencia; y cuanto más te alejas de tu 

esencia, más duele la idea de que alguien 

pueda verte tal como eres.

 

Es una espiral que desgasta, 

cansa y marchita. La transformación 

empieza cuando se reconoce esta tensión.

 

Cuando aceptas que esconderte no es libertad, sino miedo.

 

Y que el dolor de ser quien no quieres ser no 

es un castigo, sino un llamado: una invitación 

a reconstruirte, a cuestionar tus narrativas 

internas, a soltar lo que ya no encaja.

 

Mostrarse no significa revelar todo; significa 

ser auténtico. Y ser auténtico no implica 

perfección; implica coherencia.

 

A veces, el simple acto de decir “estoy 

en proceso” ya es un paso hacia la libertad.

 

Porque la identidad no es una condena, 

sino una construcción. Y siempre se puede

 reconstruir.

 

Al final, la verdadera liberación ocurre 

cuando decides ser visto… incluso por ti mismo.

 

Porque el mayor dolor no es que otros no 

sepan quién eres, sino que tú mismo lo ignores.

 

JRRuiz

 



Comentarios

lo mas popular

Lo que realmente mueve nuestras acciones

Cómo Pensar Sobre Tu Propio Pensamiento Para Transformar Tu Vida

Las Tres Capas de la Mente Humana: Consciente, Subconsciente y Existencial