En
una conversación cotidiana con un amigo, tomándonos un café, me decía lo
siguiente: “¿te has dado cuenta que algunas veces vivimos en ciclos, y duele
repetir lo mismo?”
Y le di vueltas al asunto por muchos días, porque sabemos perfectamente que es así. Y sí,
es una observación muy profunda y real.
Y para
ser cierto, vivimos en ciclos, muchas veces sin notarlo, y lo que más duele no
es el ciclo en sí, sino la conciencia de estar repitiendo lo que ya sabemos que
nos hiere.
Recordemos
esto, el dolor nace cuando el ser humano se descubre atrapado en un ciclo: las
mismas decisiones, los mismos errores, las mismas promesas incumplidas.
Repetir
se vuelve pesado cuando la experiencia no produce aprendizaje y la historia se
convierte en rutina.
Aquí
es importante mencionar que, hay repeticiones que forman y otras que deforman.
Repetir
disciplina el carácter cuando hay propósito; pero repetir sin reflexión
desgasta el alma. Y eso lo sabemos muy bien.
El
sufrimiento aparece cuando se vive el “otra vez” con resignación y no con
intención.
En
ese punto, la repetición deja de ser práctica y se transforma en advertencia.
El
dolor de repetir también revela algo profundo: el conflicto entre el deseo de
cambio y el miedo a cambiar.
Si
nos damos cuenta, muchas veces se repite porque es conocido, no porque sea
correcto.
Dado
que, lo familiar ofrece seguridad, aunque duela.
Así, somos los seres humanos
preferimos el dolor conocido antes que la incertidumbre de una transformación
real.
Sin
embargo, no toda repetición está condenada al sufrimiento.
Cuando
se acompaña de conciencia, la repetición puede convertirse en proceso, y el
proceso en madurez.
La
diferencia no está en cuántas veces se vive algo, sino en qué se aprende cada
vez. El
verdadero dolor no es repetir, sino repetir sin sentido.
Porque
cuando no hay aprendizaje, la experiencia se vuelve carga; pero cuando hay
reflexión, incluso la repetición más dura puede convertirse en sabiduría.
Para
los que celebran la navidad, feliz navidad y un próspero año nuevo.
De verdad,
con toda sinceridad y un deseo profundo y real.
Saludos.
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